Alerta ante posible incremento de tarifas de energía

Alerta ante posible incremento de tarifas de energía: el aumento del salario mínimo y nuevos cargos presionarán al alza el costo en 2026

Bogotá D.C., 15 de enero de 2026. – Las tarifas de energía eléctrica en Colombia enfrentarán en 2026 una presión alcista significativa, impulsada por diversos factores. Entre ellos se destaca el incremento del 23% del salario mínimo que impacta directamente el componente de comercialización, uno de los componentes de la factura y de manera indirecta genera presión sobre otros componentes de la cadena de prestación del servicio.

Adicionalmente,   el impuesto al carbono adoptado en la Reforma Tributaria de 2022 tendrá un incremento para este 2026 que impactará del orden de $7 por kilovatio-hora (kWh). A esto se suma la posible incorporación de un cargo adicional de $8/kWh que el Gobierno Nacional está planteando actualmente, para cubrir la deuda de la empresa Air-e, intervenida y bajo control del Gobierno, a través de la Superintendencia de Servicios Públicos. Este costo terminaría siendo asumido por todos los usuarios del país.

De no adoptarse medidas de mitigación, estos factores se sumarían a los ajustes normales por inflación (IPC) y a las actualizaciones por índices de precios al productor (IPP) que afectan los componentes regulados de redes, generando un nuevo aumento en el costo unitario de la energía que pagan hogares y empresas.

¿Cómo se forma la tarifa de energía?

La tarifa que pagan los usuarios regulados se construye a partir del Costo Unitario de Prestación del Servicio (CU), que se compone de los siguientes elementos:

  • Generación (G): costo de producir la energía eléctrica. Depende del precio de contratos, de la bolsa de energía y de factores como hidrología y precios de combustibles.
  • Transmisión (T): transporte de la energía por las grandes redes nacionales. Es un ingreso regulado basado en las inversiones realizadas en la red de alta tensión.
  • Distribución (D): uso de las redes regionales y locales que llevan la energía hasta los usuarios finales; también ingreso regulado basado en los costos de inversión y mantenimiento de redes de baja y media tensión para llegar hasta los hogares.
  • Comercialización (C): costos de facturación, recaudo, atención al usuario y gestión comercial.
  • Pérdidas reconocidas (PR): energía que se pierde técnicamente o que no se recauda, dentro de límites definidos por la regulación.
  • Restricciones (R): costos asociados a la operación segura del sistema eléctrico.

En términos simplificados:

CU = G + T + D + C + PR + R

El incremento del salario mínimo: el factor que más pesa en 2026

El incremento del salario mínimo en 23% para 2026 tiene un impacto directo y rápido en particular sobre el componente de comercialización (C), altamente intensivo en mano de obra: personal de atención, facturación, call centers, operaciones comerciales y administrativas.

Aunque transmisión y distribución también tienen costos laborales, su traslado a tarifa suele estar mediado por revisiones regulatorias y metodologías de indexación, lo que hace que el impacto inmediato del salario mínimo se concentre en comercialización.

Escenario de incrementos estimados por componente (2026)

Bajo un escenario técnico y conservador, tomando como referencia un CU promedio cercano a 866 $/kWh, los incrementos potenciales serían:

El cargo adicional por la deuda de Air-e

A este incremento se suma el riesgo de incorporar un cargo adicional de $8 por kWh, propuesto por el Ministerio de Energía para cubrir la deuda acumulada de Air-e durante el año y medio de intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos, cargo que sería aplicado a través de la tarifa a todos los usuarios del país.  

Este cargo no mejora el servicio, no reduce costos estructurales y no está asociado a nueva infraestructura, pero sí tendría un impacto inmediato y directo en la factura.

¿Cuánto podría subir en total la tarifa?

Sumando ambos efectos:

  • Incrementos “normales” por fórmula (IPC, IPP y salario mínimo): ≈ +38 $/kWh
  • Cargo adicional para cubrir deuda de Air-e: +8 $/kWh

Incremento total estimado:

≈ +45 pesos por kWh en 2026

De otro lado, estos incrementos impactarán mucho más a regiones que enfrentan mayores desafíos en términos de pobreza estructural y que históricamente vienen teniendo las tarifas más altas de energía, debido entre otros, a los altos costos de distribución y pérdidas, menor densidad eficiente de red, rezagos históricos de inversión, y problemas financieros, especialmente en el mercado Caribe:

  1. La Guajira: segundo departamento con mayor pobreza monetaria (65,4% de hogares pobres).
  2. Atlántico ~41–42%*
  3. Magdalena ~40–41%*
  4. Bolívar ~44–48%*
  5. Cesar ~58,0%

Este escenario plantea un desafío urgente para la política energética y social del país. Cargar sobre los usuarios los efectos combinados de inflación, ajustes regulatorios, aumentos salariales y deudas empresariales pone en riesgo la asequibilidad del servicio, especialmente para los hogares más vulnerables y para el sector productivo.

El debate no es solo técnico, sino social y económico: cómo proteger al usuario final sin desfinanciar el sistema eléctrico, y cómo evitar que decisiones coyunturales terminen traduciéndose en aumentos generalizados en la factura de todos los colombianos.